• junio 30, 2022

    Consejos prácticos para evitar el tecnoestrés

    Abr 27, 2022

    El término tecnoestrés fue acuñado en los años ochenta por Craig Brod, un psiquiatra de Estados Unidos, para definir un trastorno adaptativo a las nuevas tecnologías derivado de la carencia de habilidades digitales.  En la actualidad, este trastorno identificado por Craig Brod ha evolucionado a otros problemas relacionados con el aumento de cuadros de frustración y ansiedad asociados al uso de las nuevas tecnologías, junto a los que han aparecido otros nuevos como la tecnofatiga, o el cansancio psicológico y mental provocado por las sesiones maratonianas frente a las pantallas, que puede derivar en insomnio, problemas de vista y dolores de espalda e, incluso, convertirse en tecnoadicción, un problema también grave que se detecta cada vez más, sobre todo entre jóvenes y adolescentes. 

    Los estudios más recientes sobre tendencias digitales sitúan el acceso diario de internet por el 63% de la población mundial, con una media de uso que supera las seis horas medias al día. La inmediatez y facilidad que proporciona la digitalización explica la generalización de su uso en la mayoría de actividades de la vida diaria, lo que ha transformado nuestros hábitos en prácticamente todos los ámbitos, desde el teletrabajo hasta la socialización, consumo y entretenimiento. Que el uso de nuevas tecnologías supone  ahorrar energía y tiempo es incuestionable. Sin embargo, la cara oculta es su impacto negativo en la salud física y psicológica como se constata con la aparición frecuente de estados de ansiedad ligados al funcionamiento incorrecto o lento de los dispositivos   

    Por ello, es recomendable estar alerta ante las señales de malestar, nerviosismo o cansancio y adquirir hábitos positivos para desarrollar un uso saludable de las tecnologías y aprender a mantener un orden en nuestra vida digital.  Estos son algunos de los consejos para controlar y optimizar el uso de dispositivos:

    1. Impedir la infoxicación o exposición continua a información por internet. La actualización de contenidos en la red es un verdadero tsunami que puede llegar a arrastrarnos si no mantenemos una distancia adecuada.
    2. Reforzar la seguridad informática. Las amenazas en la red proliferan cada día y pocas cosas pueden generar más estrés que los ataques informáticos. Para defenderse de estas amenazas tan reales existen programas de ciberseguridad y seguros online que ofrecen la protección necesaria para navegar de forma segura.
    3. Evitar la multitarea o multitasking. Aunque los dispositivos permiten la multitarea a través del uso simultáneo de varias pantallas, lo cierto es que mantener abiertos muchos archivos y pestañas simultáneamente favorece la dispersión mental y disminuye nuestro rendimiento. 
    4. Eliminar todas las aplicaciones y contenidos superfluos. Un error frecuente es hacer de los dispositivos un cajón desastre en el que se amontonan aplicaciones inútiles que no aportan ningún valor.
    5. Limpiar el correo electrónico. Deshacerse de los mensajes antiguos y organizar los que se necesiten en carpetas ordenadas es otra de las prácticas que se deben hacer periódicamente.  
    6. Suprimir las cuentas que no utilizas. Revisa tus suscripciones, canales e histórico de cuentas para darte de baja en todas las que ya no vayas a utilizar.
    7. Borrar vídeos y fotografías antiguas. Es una tarea recomendable a realizar periódicamente que se puede simplificar instalando algún software específico para eliminar los archivos basura de los dispositivos. 
    8. Mantener ordenado el escritorio. Al igual que se ordena la mesa de trabajo, se debe mantener ordenado el escritorio y archivo virtual en carpetas estructuradas y nombradas de forma que resulte fácil encontrar lo que se necesita en cada momento.  

    La aplicación de estas sencillas prácticas en combinación con los necesarios momentos de descanso y desconexión digital tendrán un impacto positivo en el uso diario de las tecnologías mejorando el rendimiento de los dispositivos, de manera que seamos más productivos sin saturarnos ni alterar nuestro estado de ánimo y  bienestar mental.